Daremos comienzo, situándonos en la segunda mitad del siglo XIX, producido el abandono del Antiguo Régimen que venía existiendo desde el siglo XVI. Con la Revolución Francesa declina.
Sin embargo, hacia 1815-1817, en Europa comenzó un período marcado por el intento de restablecer este viejo orden, conocido como la Restauración. Pero los cambios producidos por la Revolución habían sido muy profundos y sus ideas se habían difundido por toda Europa, por lo que esta pronto se vio enfrentada por demandas de reforma y procesos revolucionarios. Entre 1820 y 1871, varias oleadas revolucionarias buscaron imponer cambios políticos, sociales y económicos.
Entre los opositores a los regímenes restaurados existieron los liberales moderados, vinculados con la clase media y la burguesía, quienes pretendían establecer monarquías constitucionales. También estaban los radicales democráticos, ligados a la clase media baja, intelectuales y algunos fabricantes, y pretendían instaurar una república. Por último se encontraban los socialistas, relacionados a los trabajadores pobres y obreros, que planteaban reformas que estableciesen una mayor igualdad. Estos tres sectores, en base a sus distintos objetivos, llevaron a cabo las distintas oleadas revolucionarias.
Durante el período de estas, y de la Restauración, los escritores y filósofos europeos replantearon las ideas de los ilustrados que, para muchos, habían quedado cuestionados luego de la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas. La revalorización de los sentimientos y nuevas formas de concebir la libertad y el progreso fueron producto de esos replanteos.
El Romanticismo fue una de estas nuevas formas. Se trata de un movimiento filosófico, artístico y literario que marcó la cultura europea y americana del siglo XIX. Surgió en Gran Bretaña y Alemania a fines del siglo VXIII, como una reacción a las ideas racionalistas de la ilustración y los cambios de la Revolución Industrial.
Su idea principal era la vuelta al estado de naturaleza, para recuperar la bondad original y el gusto por lo salvaje y primitivo. Los románticos buscaban la regeneración del individuo a través de las “fuerzas” de la naturaleza. Predominaban a la emoción y la intuición sobre la razón y valoraban las tradiciones y la historia pasada de los pueblos como un tiempo en el que la humanidad estaba más allegada a sus raíces. Esta nostalgia por el pasado, generó un creciente interés por lo sobrenatural y los temas históricos de la Edad Media. Este movimiento exaltaba los sentimientos nacionalistas y las particularidades de los pueblos. Algunos autores románticos consideraban como valor fundamental la libertad, como Víctor Hugo por ejemplo, en Francia.